Primero una firme declaración de principios: Tú sabes qué ocurre y dónde está la solución, aunque a veces hace falta buscar con mucha paciencia.
Me llamo Míriam y quiero acompañarte a desenredar lo difícil, transitarlo y descubrir tu potencial. Creo firmemente que avanzando en tu camino terapéutico y dejando atrás (o integrando) lo que hoy te preocupa encontrarás una tranquilidad, confianza y perspectiva que al principio del camino uno no se imagina.
Soy psicóloga, actriz y además he recorrido mi propio camino terapéutico, por eso no solo te lo digo como alguien que ha estudiado sino también como alguien que ha pasado por ahí.
Además de la formación cognitivo-conductual que me habilita como psicóloga general sanitaria (y donde se explora muy bien cómo funcionan nuestras conductas y aprendizajes -me refiero a fobias, manías, buenos hábitos...)
Continúo explorando para completar mi perspectiva temáticas como:
El niño interior: Una herramienta preciosa de conexión emocional con uno mismo. Ayuda mucho a profundizar en la autocompasión y el autocuidado.
El Eneagrama: Una herramienta descriptiva que ayuda a identificar tus mecanismos de defensa, y que también da pistas sobre la herida.
Las Constelaciones Familiares: Cuando llegamos al mundo, no llegamos a un lienzo en blanco, ya hay establecidas unas dinámicas, normas y hechos en la familia. Como niños miramos hacia arriba y nos adaptamos casi al milímetro de manera inconsciente. Hacer conscientes estos patrones nos ayuda a cuestionar asuntos que siempre dimos por hecho.
Gestalt: Esta es toda una filosofía en la que continúo formándome, pero por resumir, aboga por la consciencia en el momento presente y la autorresponsabilidad de todas nuestras partes. El gran beneficio de este enfoque es una mayor integración... y el fin de la eterna pelea interna.
EMDR: La herramienta de trabajo de trauma. Sigue un protocolo de entre 4-5 sesiones.
Conexión con el cuerpo: Esta es una muy importante para mí. Confieso que la he entrenado sobre todo como actriz, a partir de ese trabajo la integré como persona (no se puede separar) y he visto sus beneficios tanto en mí como en mis compañeros. Algunas ramas de terapia, como la Gestalt, le dedican un espacio y no es para menos. Sentimos la vida a través del cuerpo, y ahí entran las emociones, las corazonadas, el dolor y el placer. Lo natural es estar conectados al cuerpo, pero a veces dolió tanto que lo bloqueamos... y cuando queremos cortar una parte de la conexión, la cortamos entera. No podemos conectarnos al placer si no nos conectamos también al dolor... pero lo que suelo encontrar es que el dolor también es pasajero.
Por todo esto tengo un enfoque integrador, pero en consulta usaremos lo que a tí te venga bien en el momento particular en el que te encuentres.